Un encuentro, el del sábado ante el Real Madrid (0-2), que pese a la derrota y los goles destacó por sus paradas y fue ovacionado por el público. Ese fue el primer y último encuentro de Pletikosa como jugador del Deportivo en Riazor (antes había jugado ante el Athletic de Bilbao en San Mamés), suficiente para que la afición coreara su nombre y él lo agradeciera durante el partido con aplausos y palmadas en el corazón dirigidas a los espectadores.

Después, fue manteado por sus compañeros y dio la vuelta al campo acompañado por uno de sus hijos.

Pletikosa afirmó que los "mejores recuerdos" de su carrera proceden de la "infancia", cuando cumplió "el sueño de jugar para el Hajduk Split" y, después, "con la selección" croata, pero también guardará en la mente el choque del pasado sábado.